“Para ser buen padre no hay que olvidar que antes fuiste hijo”

Antonio Manuel Rodríguez es un cordobés fundamental, imprescindible porque está en todas las batallas difíciles que pretenden situar, delante de cualquier interés, los derechos humanos y la felicidad de las personas. Además de profesor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba, Antonio Manuel Rodríguez es columnista del Día de Córdoba, activista antidesahucios, andaluz militante, escritor y arqueólogo de la memoria colectiva de Andalucía. Es autor de ‘La huella morisca’, un testamento emocional que conecta la identidad andaluza con su verdadero yo y rescata de las catacumbas la esencia diversa, tolerante y mestiza de Andalucía. Hoy hablamos con él para Entre papás en su faceta de padre.

 

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Tienes dos hijos, ¿cómo te defines como padre?

Un buen padre es una persona que no olvida que fue hijo, igual que un buen profesor no puede olvidar que estuvo al otro lado. Un hijo siempre ve a su padre como un espejo, hay un momento en la vida en el que eso se rompe, es el momento en el que el hijo ve a su padre como un hombre. Esa transición es clave en la vida. En la película ‘Matar a un ruiseñor’ se ve claramente. La película es sobre un abogado que defiende a un negro en un pueblo sureño en la época de la gran depresión. La compasiva defensa de un hombre al que todos consideran culpable hace que el hijo no entienda al padre. Toda la película la cámara está a la altura de los ojos del niño y es una metáfora de como un hijo ve a su padre. Que tu hijo no note en ninguno de tus reproches, en ninguna de tus palabras, que lo estás tratando como a un niño. es muy difícil tratarlo a la vez como a un hijo y como a un hombre.

Como profesor universitario sabes que el fracaso escolar español es un tema de actualidad.¿Cómo lo ves? ¿Qué le dirías a los que se preocupan por este tema?

Es una pregunta perversa, el fracaso escolar siempre se toma como referente a modelos educativos que no son especialmente los modelos latinos. El modelo latino, especialmente el modelo mediterráneo es aquel en el que la educación no es la instrucción. El modelo mediterráneo es el de la educación, es extraer lo mejor del otro. Por el contrario, ahora el fracaso escolar es intentar formar a robots, formar a personas a las que no se les honra como personas libres e inteligentes, sino que se les intenta convertir en máquinas, herramientas para una futura utilidad comercial y competitiva con un modelo que yo no comparto. Como punto de partida, permíteme que cuestione el propio concepto de fracaso escolar. Yo creo que el principal fracaso escolar es seguir teniendo ese modelo. La educación en todas las escalas no es la de formar futuros profesionales sino la formación de personas. Por ponerte un ejemplo, yo tengo cantidad de alumnos en la facultad de Derecho que van a ser unos estupendos opositores a abogado, juez o fiscal y, sin embargo, me muero de miedo pensando que van a ser jueces porque creo que no han vivido, no han sufrido, no han experimentado el dolor, no han experimentado la vida, y esa formación en la vida, que es tan mediterránea, se está perdiendo con este modelo educativo que tiende a decir que fracasa quien no compite.

Me he leído su biografía y he constatado que uno de sus temas de investigación fue el Derecho Familiar, sé que usted un apasionado de estos temas. Nuestro blog es sobre la crianza con apego, ¿ le suena el término?, ¿qué piensa del mismo?

Tanto mi mujer como yo, no entendemos la crianza sin apego, son dos conceptos que están unidos como si fueran hermanos siameses. Y la crianza sin apego no es crianza. La proclamación de la persona como ser humano es el ver la luz y desprenderse del seno materno, salir de la cueva platónica y romper los lazos de dependencia con tu madre. Todo el proceso educativo es la búsqueda de la independencia. Mi mujer y yo, tenemos la certeza de que no se puede alcanzar la independencia sin la certeza de ser y sentirse querido. En mi casa, tanto mi hijo como mi hija, lo que más repiten durante el día es “te quiero”.

En muchas familias el castigo físico sigue presente, ¿qué piensas de esta situación y cuál crees que es la razón?

En nosotros habitan resabios de modelos educativos anteriores que prácticamente no nos damos cuenta. Yo mismo he reconocido con dolor que creía que las camas se hacían solas; salía de mi casa al colegio y cuando volvía, la cama estaba hecha y otra persona me hizo ver que la cama la estaba haciendo mi madre. El reconocimiento del otro es un sobreesfuerzo y el romper los modelos educativos basados en el castigo también es un sobreesfuerzo. La única forma de que se rompa definitivamente es que se muera por sí solo. No obstante, la sociedad actual ha cambiado mucho para mejor.

Uno de los objetivos de este blog es hablar con personas de diferentes ámbitos para que cuenten cómo llevan la conciliación familiar, ¿cómo concilias tu vida laboral y familiar?

En mi casa hacemos lo que podemos, mi mujer trabaja y yo también. Primero asumimos que hay etapas donde tenemos más peso en casa o fuera. Pero ambos tenemos claro que lo más importante es la calidad del tiempo. Por ejemplo, para mí es casi una religión leerle cuentos a mis hijos cuando se acuestan. Mis hijos tienen una canción para prácticamente todo, es uno de los tesoros de los que yo me siento orgulloso, pueden tener más de cuarenta canciones personalizadas que yo les he hecho, son canciones para comer, para vestirse, para desayunar, para lavarse los dientes, etc. Es importante tener en cuenta que cómo se distribuye el tiempo laboralmente en España, es dramático y no favorece para nada la conciliación familiar.

¿Qué diferencias ves en cómo fueron nuestros padres y cómo somos nosotros? ¿Crees que la paternidad ha cambiado?¿ A qué se debe?

Creo que han cambiado los modelos sociales y están cambiando los tiempos, pero la esencia de la paternidad y la maternidad no ha cambiado. La esencia de la paternidad y la maternidad sigue siendo el amor y el ejemplo. Yo quiero y admiro a mis padres por lo que me quisieron y, sobre todo, porque fueron y son un ejemplo como padre y como madre. Nosotros, tanto mi mujer como yo, intentamos lo mismo, ser un ejemplo. Lo que ha cambiado es el modelo social, la relación entre pareja, las situaciones sociales. Hoy en día cuesta mucho más trabajo entender que una familia sea machista, que sea clasista.

Y como activista antidesahucios, desde tu papel como jurista y profesor en la Facultad de Derecho de Córdoba, cómo crees que se puede salvar la estructura familiar ante la falta de herramientas para la misma.

Con simple voluntad política, porque bastaría con que se aplicaran los derechos humanos. Vivimos en una sociedad que proclama como religión laica y universal, la Carta Universal de los Derechos Humanos, que forma parte de nuestro ordenamiento jurídico interno, que es tan importante como la Constitución Española. Solamente con voluntad política lo resolveríamos. Mis alumnos de tercero de Derecho ya lo saben y han ido al Parlamento de Andalucía y al Congreso de los Diputados, se lo han dicho a los políticos y les han presentado soluciones. Ellos no han hecho nada y seguramente no lo harán. La familia necesita de la vivienda para desarrollarse. La palabra vivienda es una palabra hermosísima, vivienda es un gerundio en femenino.

La vivienda es vivir pero con nombre y alma de mujer. La gente ha confundido la vivienda con la casa, con el inmueble, el inmueble es el cuerpo y la vida es el alma. Una vivienda es una casa con vida. Una casa sin vida no es una vivienda. La vivienda es plataforma de otros derechos humanos. La vivienda es la que te sirve para desarrollar tu dignidad, la libre personalidad del ser humano, la intimidad personal y familiar, el derecho a la vida, a la salud, a la educación. La vivienda es el armazón que permite todo. Si no protegemos la vivienda ¿cuántos derechos humanos estamos vulnerando? Que la voluntad política prefiera proteger la propiedad de entidades inmobiliarias, entidades financieras por encima de la vida, de la familia y todos esos derechos humanos, a mí me hiela la sangre y me produce estupor y vergüenza que tengamos que mendigar que se apliquen los Derechos Humanos en España.

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