¡No!

no

Estamos a punto de comer, es su comida preferida, pero empieza a llorar con rabia y a decir que no quiere comer.

Casi todos los padres tememos las rabietas. Esos momentos inesperados en los que aparecen gritos, pataletas y llantos. Intentar evitarlas a toda costa no es la mejor solución. La frustración forma parte de la vida y saber eso, nos ayuda a vivir mejor. Lo que me lleva a la pregunta, ¿cuál es nuestro objetivo como padres? Quizá esta debería ser la primera pregunta que los padres nos hiciéramos para el largo camino que nos espera. No sé si fue la primera que yo me hice, pero sé que he pensado mucho en ello. Las respuestas pueden ser muchas: abastecer, proveer, proteger, educar, enseñar y muchos infinitivos más. ¿Qué es lo esencial entonces pensé yo?

Mi conclusión es que todos los padres tienen que ayudar a sus hijos a ser felices y que para eso hay que conseguir que sean autónomos y responsables. Soy defensor del afecto como base de la educación. Hay que alimentar la ternura y comunicar. Estos ingredientes son esenciales en una buena educación. Pero, ¿es eso todo? ¡No! Tan importante como eso y fundamental para el equilibrio de nuestros hijos es decir no. Marcar límites claros, ser coherente y consecuente, algo que se echa en falta hoy en día.

Nuestros hijos aceptarán el no mejor de lo que creemos. ¿Acaso no nos dicen ellos “no” 20 veces al día? No quiero comer eso, no quiero dormir, no quiero recoger. Y sin embargo parece que los padres de hoy no nos atrevemos a decir no.

Decir no sin motivo es ineficaz y confundirá a nuestro hijo, además de quitar valor y fuerza al “no” necesario. Tampoco se trata de estar encima de nuestros hijos o de ser totalitarios. Se trata de mostrar a nuestros hijos de manera clara y tranquila lo que pueden y no pueden hacer. El paso de un angelito a un tirano no es tan grande.

¿Os cuesta decir no?

6 Respuestas a “¡No!

  1. En absoluto. Reconozco que no me cuesta decir no a mi hija. Afortunadamente, cada vez es más fácil decirlo, porque comprende mejor los mensajes que hay detrás. 😉

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  2. Igual no me vas a creer, pero con 8 meses mi hijo tiene sus rabietas. Cuando no le haces caso ya, llora y patalea como si se le acabara el mundo, cuando quiere hacer algo que no le sale, mas de lo mismo, y cuando quiere coger-hacer algo que no puede (léase volcar la papelera del baño o tirarse de cabeza desde el sillón) y se lo impedimos, madre mía. Supongo que no es comparable y que con tu experiencia me dirás que vendrán momentos peores, pero a lo que voy a es a los límites, a que sepa lo que puede y no puede hacer. Un ejemplo es que todos me dicen que quite figuras para que no rompa nada (ya arranca a caminar) y no pienso hacerlo, el tiene que aprender que hay cosas en el mundo que no son suyas y que tiene que respetar. Mas cuando vaya a casas ajenas. Por eso coincido contigo, en que es bueno utilizar el no, sin exceso y sin entrar en competicion pero es bueno que conozcan sus limites. Pienso que muchas cosas de hoy dia se solucionarian si algunos padres lo hubieran aplicado en su momento. Saludos!

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  3. Te creo, te creo, mi hijo siempre ha sido muy movido también. Ahora es más tranquilo aunque eso de subirse a todos sitios le encanta. Lo solemos dejar experimentar y cuando está en peligro entonces le decimos NO. Saludos madremaya

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