Felices baños

IMG_0450Desde que es pequeño, nuestro hijo, que no suele llorar, veía la bañera y se le caían las lágrimas. En algún momento pasó algo que hizo que no le gustara bañarse. Os hablo de cuando tenía un año o así. Cada vez que teníamos que bañarlo era un estrés para los tres. La consecuencia fue que empezamos a bañarlo sólo una vez por semana. Los demás días que estaba sucio lo limpiábamos.

Pasa lo que se suele decir, el pez que se muerde la cola. Al bañarle menos, las ganas no crecían sino decrecían y le gustaba todavía menos. Llegó un momento que nos sentamos para tratar una estrategia. Los padres a veces hacemos eso, como si fuera una película nos sentamos analizando la situación y buscando el plan que nos aporte la victoria.

Lo primero que intentamos fue meternos en la bañera con él – no funcionó. Compramos juguetes de agua (tortugas, peces, etc.) esto ya comenzó a ayudar un poco. Finalmente descubrimos los colores para pintar en su bañera que le gustaron mucho y el éxito total fueron las pompas de jabón. Antes de que entrara comenzábamos a hacer pompas y le comentábamos que una vez dentro, él mismo podía seguir. Ya está, habíamos triunfado.

Pero meses después surgió el problema del pelo. Para los que tengan niñas o niños con el pelo largo sabrán que lavarles el pelo con champú y enjuagarles es un momento de estrés y llanto. Así que ya que se divertía en el agua  vuelta a empezar. Afortunadamente hay mucha información en los blogs de mamás y encontré rápidamente buenas ideas que voy a compartir con vosotros.

¿Cómo evitar que mi hijo llore cuando le lavo el pelo?
– A la mayoría de los niños lo que más les molesta es que el agua les resbale por la cara y le  caiga en los ojos. Para remediar esto a alguien se le ocurrió unas viseras de agua que son fenomenales y hacen que al niño no le caiga nada en la cara.
– Sentirnos peluqueros e inclinar la cabeza de nuestros hijos hacia atrás, incluso con jarras especiales para este menester, también ayuda .
– Otra solución mágica es unas gafas de piscina. A los niños les encantan y  hacen que se sientan seguros. Pero a veces si tiene mucho pelo es complicado.

Claro, lo mejor es  convertir la bañera en un momento de diversión y juego (qué fácil suena…).

Felices baños.

2 Respuestas a “Felices baños

  1. Había oido hablar de esas viseras y pensaba que serían más un estorbo que una ayuda. Pero parece que funciona. Si es que, a veces la solución es más fácil de lo que podemos ver. Me alegro de que por ahora sea todo más llevadero. Si mi Príncipe deja de ser un pececito en el agua y todo cambia, ya se a qué puedo recurrir. ¡Gracias por el aporte! 😀

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