educar sin prisas

neuDesde que nace el bebé, él y sus padres se someten automáticamente a una presión social evidente. Vivimos en un mundo de prisas, de lo inmediato, de la información, del conseguir las cosas en el momento, pero hay que pensar que nuestros hijos van a necesitar su tiempo. Habrá niños que anden muy rápido y tarden en hablar, otros que hablen mucho a una edad temprana y no se muevan bien. Hay miles de variantes. Por ejemplo, nuestro hijo se mueve y habla estupendamente y todavía tiene pañal.

Querer comparar a los niños o someterlos a lo supuestamente normal en una edad concreta, es un error. Nosotros sinceramente no hemos tenido nunca la menor idea del percentil de nuestro hijo. El famoso percentil, ya desde el nacimiento trae de cabeza a muchos padres. Cuando creemos que la obsesión por los percentiles ha pasado nos damos cuenta que la obsesión no ha hecho más que empezar: tiene que andar, tiene que comer solo, tiene que hablar, dormir solo y dejar el pañal.

Si no hay un problema médico de por medio, todos los niños hablarán, irán al baño y dormirán solos. ¿Para qué convertir ese desarrollo o aprendizaje en una carrera? La infancia pasa rápida, rapidísima. Contemos hasta tres, respiremos y dejemos al niño ir a su ritmo, andar cuando llegue el momento, hablar cuando pueda e ir al baño cuando su cuerpo y mente estén preparados. Si conseguimos esto estaremos más centrados en acariciarlos, sonreírles, jugar con ellos y no transmitirles inseguridades.

Nosotros este verano ya queríamos quitarle el pañal. “Tiene dos años y medio, ya es hora”, pensábamos. Afortunadamente después de probar dos o tres días y verlo angustiado y poco preparado pensamos “¿Por qué? ¿Por qué voy a tener que quitarle el pañal a mi hijo cuando no lo veo claro? ¿Quién puede saber que es mejor para mi hijo que yo mismo?”

Cada progreso, cada victoria que el niño consigue tiene una importancia grandísima para él, fortalece su autoestima y lo hace feliz. Vamos a dejarlo entonces. A esta edad nuestro hijo está desarrollando y construyendo su autonomía e identidad. Nuestro rol puede marcar la diferencia y convertir a nuestro hijo en un hijo orgulloso de sí mismo o frustrado e inseguro.

¿Queremos decirle a nuestro hijo que es un desastre por manchar la alfombra de pipí? O: qué estamos contentos de que esté aprendiendo. Que su hermano o primo con esa edad ya iba al baño y él todavía no va. O que bien lo está haciendo y pronto podrá ir al baño como sus amiguitos.

Nosotros hemos decidido hacer las cosas lentamente. Pero tenemos amigos a los que un camino más dinámico y rápido les ha funcionado muy bien. Alfombras fuera, ropa fuera y con un fin de semana de ensayo y error consiguieron quitarle el pañal a su hijo. Nosotros intentamos la operación dos días y lo dejamos. Resultado: muchos pañales por semana.

¿Qué os funciona mejor a vosotros – Educar con o sin prisa?

3 Respuestas a “educar sin prisas

  1. Creo que en todo esto tiene que ver el orgullo que sentimos cuando coge por primera vez un juguete, cuando arranca a gatear sin saber lo que hace, cuando te dice papá… Son pequeños detalles que jamás olvidaremos y que compartimos con el mundo entero si puede ser. Y al final, se termina comparando sin querer. En mi caso, por lo que se de otras mamás, mi hijo va mucho más adelantado de lo que debería. Con 7 meses y medio hace cosas que niños mayores no saben hacer, y visto por mis ojos. Pero lejos de sentirme superior, me siento feliz y orgullosa de él, de su aprendizaje, de lo atrevido que es para descubrir mundo nuevo y de los maravillosos momentos que nos regala cuando le vemos experimentar. Fuera de ahí, poco me importa si va acorde a su edad o no, siempre y cuando no haya un problema, claro. Mientras él sea feliz, todo está bien. Ya tendrá tiempo de cumplir de hacer lo que ahora no puede (o no quiere).

    Ahora, una pregunta, ¿no te han puesto problemas en el cole porque el peque tenga pañal aún? También soy maestra y haciendo las prácticas durante la carrera pasé por infantil, y la mayoría de profesoras y auxiliares se quejaban de “esos” a los que sus padres aún no habían quitado el pañal con 3 años y tenían el engorro de cambiar pañales. Penoso que una maestra piense así, pero cierto. Ya me leí tu blog completo y me ha encantado! Espero el siguiente post! Saludos!

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    • Sí claro, eso es, el orgullo es lógico y admisible además de muy humano, yo también lo tengo con mi hijo. Pero creo que por otro lado precipitar cosas o querer acelerarlas no lleva a ningún sitio.
      Respondiendo a tu pregunta del pañal te explico: en Euskadi las guarderías son de 0 a 2 años luego los niños entran al cole.El comienzo en el colegio se llama aula de dos años y luego un curso después ya vienen como en casi toda España los tres años de educación infantil. No sé decirte com es en otros lados pero aquí es normal que entre con pañal o sin él y no hay ningún tipo de problema por eso. He respondido a la pregunta?

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      • Pregunta respondida. En el caso que te contaba, en educación infantil, habían dos clases, una de 3-4 años y otra de 5. Y como te digo, había maestras que se quejaban de tener que cambiar pañales a los que entraban nuevos en 3 años, que lógicamente algunos todavía no nos habrían cumplido. Pero ya veo que no es igual en todos sitios. Me alegro por eso. Saludos!

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